viernes, 16 de diciembre de 2011

Casi todo a mi alrededor es extraño.


Valiosas son las cosas que crean sensaciones extrañas. Son aquellas que parecen tocar fondo, que raspan porque las siento. Son las que no saben de modales ni de reglas. Son las que dejan caer lágrimas y otras veces disparan sonrisas. En fin, son emociones, canciones, personas…

martes, 6 de diciembre de 2011

Desde la ventana estoy mirando a una mañana de diciembre. Estoy en una casa que no es mi casa, con unas plantas que no son mis plantas. Todo lo que veo allá afuera puede ser mío. Mío y tuyo también. Es el sol que entra y la brisa que choca y se posa sobre mi rostro. El sol y la brisa son nuestras. Y eso puede ser felicidad.

jueves, 6 de octubre de 2011

Lo que no digo forma parte de lo que siento.

recuerdo cada palabra, el aroma de cada verso y sus ojos mirándome fijamente. sólo me concentré en oírlo todo detalladamente y hoy visualizo esa palabras. porque no acepto que el viento se lleve las palabras. porque cada una de ellas marcan un segundo de aquél tiempo, porque son palabras que me estancan. ubico la palabra a la altura de una acción y quiero que sepas que todo lo que no digo forma también parte de lo que siento.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ubicar la tristeza en otro plano es lo haré el resto de mis días, hasta morir.

"Escribir ubica la tristeza en otro plano, la deposita distinto"

Pienso que estas pensando en mí del otro lado.

Estaba pensando que estás del otro lado. Pensaba en qué estás pensando, si en algún momento de este día coincidimos en, al menos, un pensamiento. El momento es ahora, y ahora estoy pensando en vos y mientras escribo me acuerdo de tu mirada y de la última vez que me hablaste. Pensar que estas pensando en mí es la sensación más hermosa del mundo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un día antes de morir


La noche anterior supe que llegaba el final. Una voz me dijo que iba a morir y le creí. Por eso agarré el papel más a mano que tenía, era del cuaderno de Catalina, mi hija menor. Ella sabía que adoraba ese tipo de hojas en las que la tinta resbala y todas las noches antes de dormir me llevaba una por si en algún momento me desvelaba y deseaba escribir. Tomé la pluma y antes de llevarla al papel recordé mi primer texto, cuando tenía tan sólo 16 años.
Fue el viaje más largo en apenas minutos, exquisitos minutos mirando las metáforas fotográficas de mi pasado y de mi más reciente presente. Por momentos pensaba que ya no formaba parte del mundo pero sin embargo los escalofríos que sentía al viento rozar mi cara, porque la ventana había quedado abierta, era señal que aún estaba con vida. 
Una voz me dijo que iba a morir, y estoy contando los minutos de este final anunciado, fue lo primero que escribí en ese papel color ámbar. Y no recuerdo más. Desperté esa noche con unas intensas ganas de contarles a todos que yo, Florencio Danterra, moriría, que deberían estar preparados para lo más terrible. La sorpresa me la dieron a mí.
Me levanté como de costumbre, muy temprano. Era marzo, ya los días pesaban un poco más. Ya estaba viejo y añoraba a mi querida Argentina que tanto dolor me ha causado. Pero aquí, en Montevideo, tenía mis obligaciones. Ese día tenía un sabor amargo, en el Comercio del Plata los periodistas trabajaban como si fuera la hora del cierre, y recién comenzaba el día. La lucha contra la tiranía de Rosas, la intervención europea y la era cultural eran los temas del día, de la semana anterior y lo serían la próxima.
Por la tarde recibí un llamado, era Juana, con quien desde hacía tiempo compartía un sentimiento que iba más allá de la realidad que estaba viviendo. Nunca nadie lo supo. Ella quería verme, había decidido dejarlo todo por mí, pero yo me negaba a ese cambio. Sabía que la amaba con locura, precisamente el día anterior había sido la musa que acompañó a una de mis tantas obras, otra vez.
vamos a borrarnos
para no pertenecer
un lugar, un día cualquiera
resquebrajarnos
para volver a nacer
aquí y ahora.
Tenía presente que nada cambiaría en mi vida sentimental, salvo morir y volver a nacer. Y el mensaje de la noche anterior me dio el valor suficiente para encontrarme con ella. Ahora que lo pienso, no fue valor. Sabía que iba a morir.
El motivo del encuentro no fue el esperado. Su esposo, Andrés, lo sabía todo. Pese a ello, fue la tarde más maravillosa en años, me invadió un estado de hiper-realidad puramente real. Nos dijimos todo y mis últimas palabras fueron las de esa poesía.
Ya era de noche, las estrellas asomaban y estaba lejos de casa. Decidí caminar y contemplar el sonido de cada uno  de mis pasos. Fui construyendo el recorrido a mi manera con los ecos ambientes, con esos lugares que nunca había visto. El camino se hizo más ameno, pero otra vez, la voz regresó.
Camine más y más rápido hasta sentir el sudor de mis manos que no dejaban de transpirar. Me sentía cansado y no veía nunca la llegada. Es más, nunca la vi. Sentí un dolor profundo, de esos que parecen irremediables y éste definitivamente lo era. Él me había seguido y decidió matarme sin mirarme a la cara, de la forma más cruel y cobarde. No soportó la idea de que yo y ella éramos felices así, a pesar de la distancia que no nos unía.
“Los unitarios de duelo: murió Florencio”, “Andrés mató a su enemigo político”, “El ejército sitiador mandó a matar a Danterra”. Esos fueron algunos de los titulares de ese 20 de marzo. Ninguno correspondía con lo que me había sucedido, nada tenía que ver con mis enfrentamientos políticos de aquella época. Sí, Cabrera fue el autor. Sólo él, Juana, y yo sabíamos el motivo. Simplemente morí por amor. 

domingo, 10 de julio de 2011

tengo en mente una metáfora, casi fotográfica
un camino intenso,
una canción sin estribillo
y un montón de hojas secas.

tengo una carta guardada
para ser leída
en tiempos lejanos,
en tiempos revueltos.

tengo un abrigo de invierno
que me recuerda a un estado,
la soledad.
y también tengo un montón de sueños.

lunes, 4 de julio de 2011

Y basta de promesas

Los 'por qué' del blog desactualizado

la mayoría de los textos pasa a la carpeta 'borrador'
creo que en algún punto estoy harta de todo y de todos
no me sirve como catarsis de invierno
hoy prefiero dormir
simplemente a veces me cuelgo

jueves, 31 de marzo de 2011

Cuando lo emocional se hace punto.

Era un hombre alto, delgado y con una mínima cabellera cubierta de color gris. Siempre llegaba pintón.
El lugar recurrente era ese espacio de paredes amarillas y con algún que otro garabato. Estaba entre cuatro paredes un tanto frías. Entre ellas y un maletín. Pero no estaba solo.
A veces tenía la mirada triste, otras no tanto. Sin embargo, llegaba y olvidaba su verdadero mundo, el de las puertas para afuera. Tenía las palabras contadas y cuando los números eran inexactos lo confundian y volvía a empezar.
Siempre era así, día a día brindaba sabiduría y era constante, exigente con él y con los demás.
Detrás de sus miradas habia algo, algo inexplicable que no entendiamos. Ya era costumbre suya el estar frente a los presentes y dictar lo que había planteado la noche anterior. Casi todo calculado.
Hubo un día que fue el más perfecto de todos, todo había conspirado para que así lo fuera. Él, nuestro universo y nosotros.
Ese día se calzó el traje de los domingos. Fue el día en que conocimos el punto emocional, pero no el día en que lo comprendimos.
Resultó ser que nos dio la clase más maravillosa y sabia que jamás habiamos tenido. Porque pasaron largos años y ese día quedo en las mentes de quienes lo escuchamos atentamente. “Todos tenemos acá (señalando con su dedo a la nuca) el punto emocional”, nos dijo mientras sus ojos brillaban y pequeñas lágrimas caian con fuerza. Y esa frase quedó dando vueltas por mi cabeza. No entendía. ¿Qué punto? ¿Qué tenian en común las ciencias exactas con lo emocional y con aquél punto?
No, en ese momento no estaba dando una clase de Economía y Gestion de las Organizaciones. Nos estaba dando una clase de vida, de esas que marcan, que dejan huella, que te hacen un click.
Ese conocimiento provenía de su historia, de esa angustia que era recurrente en su mirada. Devino de lo más profundo, de animarse a contarnos parte de su vida y sobre las emociones que lo perturbaban.
Pero sí, ese hombre nos trasladó a un pensamiento distinto, un recorrido interior a tal punto de llegar a las lágrimas. Suyas y nuestras. Lágrimas que dan cuenta que indudablemente todos tenemos ese punto, el emocional.
Tenemos un punto emocional...tenemos un punto emocional. Siempre recordé esa frase y es hoy que logré entender.
Ese hombre, detrás de un guardapolvo blanco, no hizo nada más que hacerme entender que hay un lugar a dónde van a parar todas esas emociones que nos afectan. Entendí todas aquellas veces en las que el punto emocional se habia visto quebrado.
Y algo está claro, no importa dónde, el punto está.

sábado, 19 de febrero de 2011

Al final de una sensación un tanto extraña, me encontré con vos. No eras vos existencial pero estoy completamente segura que hay algo de vos en mí, y es por eso que con la sola presencia no-existencial, que se presenta en sus diversas formas, tengo la seguridad de que sos vos.
Hay algo que no puedo hacer y que me estremece fuerte, que me hace sangrar de a poco. Hay algo que no puedo hacer y es dar el paso. Yo no sé por qué no te lo digo a vos, si sé que estás.
Buscando un poco acerca de la existencia para tratar de comprender esto que me pasa me encontré con que el existencialismo considera al hombre un ser finito, un ser que es arrojado al mundo y que constantemente se ve afectado por cuestiones problemáticas y absurdas.
¿Todo esto será absurdo? Es absurdo que yo escriba para vos que no sabes que esto es para vos. Que no sabes que sos vos. Y yo que ahora, menos sé si sos vos.
Entonces en lo absurdo de mis días me inspira que me escribas, me inspira saber que hay alguien del otro lado, me inspira que logres sacarme una sonrisa en la mañana y me inspiraría mucho más poder encontrarte, existencialmente hablando.

domingo, 16 de enero de 2011

Hay algo que duele, que me aprieta fuerte y me produce una sensación extraña acá, en el pecho. No entiendo las circunstancias a las que me expongo, sigo sin comprender los impulsos que después, me obligan a sentir incomodidad, rechazo.
Me atrapo para no dejarme ir, nadie me puede salvar. Otra vez.
Hay un odio hacia las historias comunes, esas que se cruzan y que se parecen tanto que sangran.
Porque todo seguía bien, porque la estabilidad de alguna manera estaba y me gustaba así. Porque existía un sentido que me invitaba a andar, sin correr.
Otra vez. Otra vez queriendo volver atrás y fantasear con la idea de cambiar lo que no nos gusta. Imposible.
Por eso, decido evitar estar entre palabras que son directamente proporcionales a la idea tan vana de hacer sentir bien a una persona por tan sólo un instante.
Por eso, voy a andar sin prisa, sin reparar en las horas que van pasando. Tan sólo me dejaré llevar.
Hoy, sólo tuve un mal día. Sólo buscaba un poco de amor.

sábado, 1 de enero de 2011

Cuando nos encontremos del otro lado, veras que todo es verdadero
las palabras que te dediqué siguen tan intactas como el perfume de tu ser
sabrás que tengo la seguridad que todo marchará bien
todo, incluso vos y yo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

jueves, 2 de diciembre de 2010

De las cosas de este mundo

Aunque no creas en nada y veas los días tan tristes como yo, encontrar un refugio apenas en lo más impensado facilita el vivir. Las horas avanzan y los estados me emocionan, me hacen sentir apretada, como en una cajita. No importa el estado del tiempo, no importa. Importamos nosotros pero los estados también. No vivamos haciendo de cuenta, no me permito olvidar a cambio de un estado irreal. No querramos nada a cambio. Mejor, mejor si nos miramos, mejor si nos entendemos y mejor aún si intentamos. Mejor, si queremos.
Aunque no quieras ver otra cosa y nada más que el entorno como yo, ir más allá de todo lo llano facilita el vivir. Necesito una mano que me guíe, que me empuje a ver lo otro.
Aunque no te sientas en el espacio correcto como yo, necesitar un ambiente, algo así como un puñado de rosas en donde nada más podamos vivir no resulta para nada cosa de otro mundo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Pensar que estás y que tus palabras me pertenecen suena ilógico. Ilógicamente puedo ver que detrás de una imagen se desprenden esas representaciones que un día fueron reales. Pensar que te vi reir. Vos ahí y yo acá. No vale más ser musa o no, cuando en un mínimo de pensamiento estás. Ilógicamente hoy te pienso acá.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Y de repente me encuentro en otro lugar

aire, nuevos aires que inspiran
como la luz, esa que encandila
cada vez que te acercas.
otra imagen que de repente
descubro
y me descubre.
miro hacia esta ventana,
que es nueva
y la ciudad es otra
las calles son otras
el aire es otro.
aire, que viene y que va
aire que enloquece,
que fuga
que vuelve,
nuevos aires.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Si después de escuchar este tema no te sentís bien, no entendiste nada.


No siempre satisfacer una necesidad es lo mejor que te puede pasar.

Dicen que hay que tener cuidado con lo que uno quiere porque algún día se puede conseguir eso que uno tanto espera. Simplemente un deseo nos lleva a imaginarlo todo. Estado y tiempo en el espacio, en el que todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Cual si fuere producto de un estado  inconsciente pero muy consciente al pensarlo.
Producto de esa imaginación no veo más que el pequeño horizonte más cercano, y no más. Lo que me rodea y lo único que quiero ver. Pienso en las palabras justas en el intervalo de tiempo exacto. También pienso en las  respuestas y en otras tantas posibles. Imagino rostros y movimientos de cejas que acompañan a los estados de ánimo. No invento, imagino que así es. Y me equivoco. Me sigo equivocando.
Me confundo al mirar ese deseo, tropiezo en el intento de apretar bien fuerte los ojos para que se termine de cumplir. Los aprieto bien bien, pero no pasa nada. Los abro y estoy acá, en el mismo lugar.
Y ayer, me acordé de eso que dicen, y ahí entendí.
Lo que deseaba, lo que necesitaba, ese estado en el que quería estar se cumplió. Y no había cerrado los ojos, no había pensado, ni imaginado.
Nada fue previsto, el deseo pasó. Mi necesidad estaba satisfecha. Sin embargo, hoy sigo igual. Lo que imaginé no fue, ni un movimiento de ese espacio particular, en el que tanto de mi tiempo había utilizado, se repitió en el real, no.
Imaginé que necesitaba ese deseo. Lo imaginé así, de una manera. Era una necesidad que no resultó tan buena. Pero el deseo se cumplió, a su manera, pero se cumplió.